El Poder del Pensamiento

Aunque algunos exageran, el dicho popular “Querer es poder” tiene mucho de verdad. Cada atleta sabe que batir un récord no es el resultado de la simple preparación física, sino también del cultivo de la mente y el pensamiento.


Del mismo modo, muchas de las cosas que hacemos, de las emociones que sentimos e incluso de las enfermedades que sufrimos tienen su origen en los pensamientos.

El entorno (personas, lugares y circunstancias), la personalidad (optimista o pesimista, sospechosa o confada, habladora o silenciosa, persistente o voluble, etc.) y los recuerdos y las experiencias son los resortes impulsores de nuestros pensamientos. Cada persona puede controlar los pensamientos y dirigir su voluntad para obtener una reacción. Aparte de las reacciones automáticas o las acciones repetidas como una cuestión de hábito, lo que hacemos proviene de los pensamientos, que se presentan antes que los actos. Vea estos tres casos:


• Antes de llegar a la inmobiliaria, Mauricio no pensaba en comprar una propiedad. Sin embargo el medio ambiente, la cortesía de los vendedores, las hermosa fotos de los departamentos y las facilidades de pago lo animaron a considerar esa posibilidad. Se fue a casa pensativo, e imaginó la mudanza a una residencia más grande y más segura, con la escuela en el barrio para los niños y el medio de transporte casi en la puerta del edifcio. En dos días, frmó el contrato.


• Eloísa se fue a tomar un aperitivo con dos antiguas amigas de la universidad. Se divirtió muchísimo, y hablaron de un millar de cosas de aquel tiempo y la vida presente. Al volver a casa, Eloísa comparó su vida con la de sus amigas. Considerando todos los detalles, recordó el pasado y llegó a la conclusión de que ellas eran más felices. Inmediatamente fue dominada por una mezcla de tristeza y desilusión al refexionar en sus propios logros. Este estado de ánimo la acompañó por varios días.


• Victoria tenía buena relación con todo el mundo. Sin embargo, meses antes, tuvo una discusión desagradable con su hermano y no se hablaron más. Ella no quería hacer las paces, ya que había sufrido mucho por la afrenta de él. Cuando recordaba el momento del desacuerdo, se airaba, con el ritmo cardíaco muy alterado, y sentía náuseas. En los tres casos, existe una clara relación entre el pensamiento y la conducta (o el estado de ánimo). ¿Qué habría sucedido si Mauricio, Eloísa y Victoria hubiesen cambiado el curso de sus refexiones? Es probable que la conducta de cada uno habría sido muy diferente. De todos modos, todos somos dueños de nuestros pensamientos.


Y, como tales, con más o menos difcultad, podemos nutrirlos, dirigirlos, ampliarlos, reducirlos o rechazarlos. Muchas personas saben qué hacer cuando sienten alguna dolencia física, un resfriado, o un dolor de cabeza o de estómago. Sin embargo, pocos saben qué hacer cuando se sienten ansiosos, preocupados, nerviosos, agresivos o impacientes. Esos son estados de ánimo tóxicos que deben ser combatidos. Usted puede aprender a hacerlo a través de este libro. ¿Cómo puede identifcar sus pensamientos negativos? ¿Cómo saber si lo llevarán a conductas indeseables o a un estado de ánimo negativo? Para evitar pensamientos inapropiados, debe adoptarse un estilo de vida guiado por principios y valores universales como la honestidad, la responsabilidad, la justicia, el respeto a los demás, la integridad, la veracidad.


Una advertencia: las personas que tratan de ejercitar una rutina de pensamientos como una solución en sí misma, a veces se crean una sobrecarga emocional y un sentido de autohipocresía. La idea principal es cultivar los buenos valores, como una semilla, y desarrollar un estilo de vida que crezca gradualmente con esa perspectiva. Los que son guiados por estos ideales terminan, de manera natural y espontánea, nutriendo pensamientos optimistas y elevadores, con los correspondientes resultados benefciosos. En el Manual de la salud del cuerpo y la mente, los investigadores David Sobel y Robert Ornstein mostraron evidencias de los benefcios del pensamiento optimista y la sensación de control sobre algunas áreas de la salud:


Sistema inmunológico – La saliva humana contiene sustancias químicas que nos protegen de las infecciones. Los niveles de protección de estas sustancias son más efcaces en los días en que nos sentimos felices y satisfechos que cuando estamos tristes.
 

Cáncer – Un grupo de pacientes con cáncer fue enseñado a pensar de manera positiva y signifcativa. También aprendieron técnicas de relajación. El estudio mostró que los anticuerpos de esos pacientes se volvieron mucho más activos que los de los pacientes que no habían recibido esas instrucciones.


Longevidad – Un grupo de residentes de edad avanzada en los centros de la tercera edad ahora tiene libertad para tomar decisiones pequeñas (tipo de comida en la cena, elegir una película una vez por semana, etc.). Al hacer esto, ellos estaban más satisfechos y felices. Después de un año y medio, la tasa de mortalidad del grupo fue de un 50% más bajo que la de los que no tenían posibilidades de tomar decisiones.


Curso posoperatorio – Se presentaron datos de personalidad de los pacientes sometidos a cirugía cardíaca, dividiéndolos en optimistas y pesimistas. Los optimistas se recuperaron más rápido, sufrieron menos complicaciones y regresaron rápido a sus actividades.


Salud en general – A los participantes de una encuesta se les pidió que elaboraran una lista de acontecimientos positivos y negativos que, a su juicio, les sobrevendrían en los próximos años. Dos años más tarde la salud de todos fue examinada y se encontró que, en comparación con los que tenían puntos de vista negativos, los optimistas sobre el futuro tuvieron menos síntomas de enfermedad. Una forma de lograr el estilo optimista de pensar es rechazar los pensamientos negativos y reemplazarlos con opciones positivas. Los pensamientos pesimistas a menudo sorprenden a la persona de forma automática y sin ninguna lógica. Por tanto, es importante identifcarlos y cambiar ese tipo de pensamientos. Pablo, por ejemplo, antes que se diera cuenta, estaba pensando en los problemas laborales, la supervisora molesta, las quejas de su esposa… El pensamiento optimista tiene que ser una constante, un estilo de actividad mental.


Debe extenderse también a todos (o casi todos) los aspectos de la vida. Estas son las áreas que deben tenerse en cuenta: Pensamiento positivo de sí mismo


– Trate de no formar su autoconcepto comparándose con los personajes de la televisión y la vida pública. Todos presentan una imagen irreal. Reconozca sus limitaciones y haga algo para mejorar. Sobre todo, no se olvide de resaltar sus valores y habilidades. Prevenga y rechace los pensamientos autodestructivos. Lea San Lucas 21:15 en su Biblia.

Pensamiento positivo sobre el pasado


– El pasado no puede cambiarse. Debe aceptarlo; incluso los acontecimientos desagradables que ocurrieron. No culpe al pasado por las difcultades de hoy. Esto es totalmente inútil. Nunca se preocupe por lo que pasó de desagradable, déjelo atrás. En cuanto a las alegrías y las victorias del ayer, recuérdelas y disfrútelas, y su actitud será más positiva. Lea Filipenses 3:13 y 14.


Pensamiento positivo para el futuro – El futuro puede cambiar. Su actitud actual afecta el éxito de mañana. Pensar confadamente y con esperanza en el mañana aumenta la probabilidad de un futuro más feliz. Y, si hay algo negativo que pueda ocurrir, haga planes ahora para evitarlo en lugar de angustiarse. Lea Jeremías 29:11.


Pensamiento positivo en relación con el medio ambiente y la gente – Colóquese “anteojos de tolerancia” y mire a su alrededor. Aunque no todo es perfecto, también hay cosas bellas y experiencias agradables. No juzgue a las personas, sino confíe en ellas y respételas. Disfrute de lo que hacen bien. Trate de entender sus problemas y ayúdelas. Así, su actitud le producirá satisfacción. Lea Filipenses 2:3 y 1 Tesalonicenses 5:11. Ciertos recelos sin ningún fundamento se apropian de la mente de muchas personas. Son ideas que no tienen ningún sentido lógico, y causan infelicidad y trastornos. Por ejemplo:


  • Estamos rodeados de peligros y riesgos constantes, y es natural que siempre estemos preocupados y temerosos.
  • Las personas pobres y desafortunadas no pueden hacer nada para mejorar su situación.
  • Para ser feliz y vivir en paz conmigo mismo, tengo que ser aprobado y querido por todos los que me conocen.
  • Siempre hay una solución perfecta para cada problema; pero, si no se la aplica, las consecuencias serán desastrosas. Las declaraciones anteriores son engañosas. Estar de acuerdo con ellas puede traer como consecuencia dolor psicológico e infelicidad. Usted debe hacer esfuerzos para identifcar y analizar sus pensamientos erróneos. Razone de manera lógica para rechazarlos y aceptar alternativas mejores.
“SECRETOS DEL BIENESTAR EMOCIONAL “  –  JULIÁN MELGOSA Y MICHELSON BORGES.

Control de Tendencias Mentales

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